10 cosas que los niños pueden enseñarte para ser feliz

1. Tienen confianza en sí mismos

“¡Mira lo alto que salto!” “¡Mira qué fuerte soy!” “¿A que yo dibujo muy bien?” Algunos expertos piensan que los niños de hoy en día tienen demasiada confianza en sí mismos. Opinan que los padres se exceden al elogiar a sus hijos. Posiblemente. Pero yo creo que como niños, tenemos la confianza a tope, pero -poco a poco- se va desinflando y aparecen los problemas.

2. Ven lo mejor de cada persona
¿A qué edad nos volvemos cínicos? No es cuando estamos en preescolar. Por supuesto, los niños pequeños son increíblemente crédulos. Si les dijeses que tú has inventado los helados te creerían.

 

3. Son curiosos

“¿Por qué los plátanos no tienen zumo?” “¿Dónde almacena el ratoncito Pérez todos los dientes?” “¿Cómo conociste a papá?” Hay tanto que aprender. Ojalá yo fuese más curiosa. Deberíamos preguntar más. “¿Cómo puede ser que con pulsar un botón en un mando a distancia se apague la televisión?” “¿Por qué salen las canas?” Me gustaría llegar hasta el fondo de esa pregunta.

 

4. Son sinceros

Si un niño de 5 años te dice que eres la madre más guapa del mundo, es porque de verdad lo piensa.

 

5. Hacen nuevas amistades en un abrir y cerrar de ojos

Ya sea en el parque o en la consulta del pediatra, los niños hacen amigos fácilmente. “¿Quieres jugar?” Eso es todo. No parece importarles el rechazo. Ni siquiera creo que se les pase por la cabeza. De mayores es mucho más difícil crear relaciones con tanta rapidez.

 

6. Son baratos de entretener

Claro, puedes llevarles al zoo. Pero también puedes sacarles a ver ardillas.

 

7. No guardan rencor

Los niños se pelean pero cuando se acaba, se acaba. No se enfadan durante semanas. No cotillean por teléfono sobre que Max haya conseguido un pez de colores de más. Nosotros, en nuestra edad adulta sí lo hacemos Cry

 

8. Muestran sus sentimientos, no tienen miedo a ello
Lo bueno, lo malo y lo feo. Y, por feo, se entienden las cosas por las que tienes que pedir disculpas en nombre de tu hijo usando excusas baratas como “es que tiene hambre” o “no ha dormido la siesta”.

 

9. Son desinhibidos
Se pueden vestir con alas de hadas, un tutú y catiuscas para ir al supermercado. Una vez allí, se pueden arrancar a cantar en el pasillo de los cereales.

 

10. Son graciosos
De forma natural. Y, a veces, a propósito. Pero un aviso: los chistes de los niños pequeños son difíciles de seguir porque no tienen mucho gancho. Tampoco puedes dar por terminado un chiste porque el niño se esté riendo. 9 de cada 10 veces, cuando un niño cuenta un chiste, se va a reír desde el principio hasta el final.

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